Wine, el club que cree que el vino no sólo es para los ricos

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El dios griego Dionisio ha sido considerado como el libertador de las personas de su normalidad. Una de las formas utilizadas por la deidad para romper estas cadenas reposa en el vino, de acuerdo con la mitología del pasado. Hoy, el ejecutivo brasileño Marcelo D’Arienzo cree que el conocimiento sobre la bebida extraída de la vid puede liberar el interés de los mexicanos a través de Wine.

Este club de vinos, con más de 280,000 suscriptores, inició la semana pasada su incursión en México, tras experimentar un crecimiento en el último año de 40% en la demanda de su servicio a través de su página en internet o de la aplicación.

“Queremos ofrecer una nueva forma de tomar vino para los mexicanos. Lo mismo que hicimos con los brasileños, lo queremos hacer con los mexicanos y ofrecer, a través de una suscripción, el desarrollar su paladar o su gusto por el vino de una forma distinta”, dice, en entrevista, Marcelo D’Arienzo, CEO global de Wine.

En los últimos cinco años, el consumo de vino en México pasó de 450 a 950 mililitros per cápita cada año, mientras que la producción nacional sólo satisface el 30% de la demanda interna, de acuerdo con datos del Consejo Mexicano Vitivinícola; en Brasil, cada persona consume cerca de tres litros anuales.

El vino no es sólo para los ricos. Ésta fue la idea que llevó al lanzamiento de un club de vinos que facilitara la compra de la bebida y ofreciera información a los interesados en adentrarse en los placeres del paladar que emergen de los productos en viñedos.

Wine nació en 2008, en tierras brasileñas. Este año, la firma adquirió Cantu Importadora, y se consolidó en Brasil dentro del ranking de importación.

El directivo observa que la gente comienza a acercarse a la categoría de los vinos, pero aún busca aprender sobre la categoría para tomar mejores decisiones de compra frente a un aparador o anaquel de una tienda. 

Wine intenta ofrecer contenido, curaduría y conveniencia a través de sus servicios, tanto para los consumidores que comienzan a beber vino, como para los que buscan nuevas experiencias a través de las diferentes uvas. La suscripción ofrece la entrega mensual de botellas de vino en casa y una revista especializada en la bebida.

La empresa ofrece botellas de vino a precios preferentes, que se traduce en un menor costo para el consumidor final. “Cada botella de vino tiene una historia por ser contada”, dice Marcelo D’Arienzo.

“En Brasil ya tenemos un ecosistema mucho mayor y con el tiempo la idea es ampliar la capacidad de operación en México”, comenta.

Marcelo D’Arienzo llegó a México en agosto pasado y se dio cuenta que los mexicanos han interiorizada la cultura digital y las compras en línea. En este sentido, el ejecutivo brasileño se muestra entusiasmado por la demanda que tienen las aplicaciones de delivery, como son Uber Eats, Rappi y DiDi Food, por mencionar algunas, ya que observa una tendencia de consumo creciente en el mercado mexicano.

Después de observar la madurez que iba alcanzando el mercado brasileño, Wine decidió que el inicio de operaciones en México era una “oportunidad increíble” por el número de consumidores a los que podría llegar.

Desde Madrid, España, un equipo de winehunters se encarga de revisar la oferta de vinos y realizan una selección de etiquetas para el club.

Para la primera entrega en México, la empresa eligió botellas de Casa Pedro Domecq, a los que luego se le sumarán los vinos de todo el mundo mejor rankeados por los miembros del club en envíos posteriores, en suscripciones que van de los 299 a los 399 pesos.

“Vamos a hacer una inversión muy fuerte acá [en México] y ya tenemos el próximo la previsión de tener como 50 personas trabajando acá y ya estamos iniciando el proceso de contratación”.

Marcelo D’Arienzo es un hombre siempre dispuesto a encontrar el próximo reto. El negocio en México representa un desafío, pero no olvida el gusto de probar el vino en compañía de su familia y sus caballos. “El mundo del vino es tan rico y distinto, con tantas posibilidades, que en verdad todos somos eternos aprendices”, dice el brasileño, quien cree que la pasión por el vino puede liberar la búsqueda de nuevas experiencias.

FORBES