En la era de Trump, Alemania busca un mayor protagonismo internacional

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BERLÍN — Los cambios promovidos por el presidente Donald Trump significan que Alemania —y también el resto de Europa— debe definir y defender sus propios intereses, así como adoptar medidas de política exterior más independientes y firmes, declaró recientemente el ministro alemán de Relaciones Exteriores.

El funcionario, Sigmar Gabriel, insistió en que deben estar dispuestos a disentir con Washington en cualquier tema, incluso tratándose del comercio y la situación de Irán.

Sigmar Gabriel realizó estas declaraciones en el discurso que presentó en una conferencia sobre política exterior organizada por la Fundación Körber en Berlín. Después viajó a Bruselas, ciudad que también visitó el secretario de Estado de Estados Unidos Rex Tillerson con el propósito de asegurarle a sus colegas europeos que los funcionarios de Washington se mantienen fieles a los compromisos asumidos con sus socios trasatlánticos.

Aunque hubo reportes de que Trump estaba a punto de despedir a Tillerson, el presidente lo negó. El discurso de Sigmar Gabriel hizo evidente que algunos aliados importantes de Estados Unidos no solo ven con escepticismo al gobierno de Trump, sino que incluso se preparan para tomar posturas distintas en temas importantes.

“Debemos garantizar que podamos definir nuestra propia postura y, de ser necesario, marcar límites claros, sin afectar nuestras relaciones, pero orientados alrededor de nuestros propios intereses”, explicó el funcionario, quien añadió que el gobierno de Trump ve al mundo como un campo de batalla donde incluso Europa puede ser un adversario económico.

“Así que será muy normal que nos consideren sus competidores”, aseveró Sigmar Gabriel durante el discurso, que la audiencia siguió de cerca y en el que invitó a los alemanes a sacudirse la reticencia de la posguerra.

La actitud decidida con que Washington protegió la seguridad y los intereses económicos de Europa conforme al plan de George C. Marshall hace 70 años ahora comienza a flaquear, según subrayó Sigmar Gabriel. Para el gobierno de Trump, Alemania ya no ocupa un lugar especial, sino que solo es un socio más, añadió.

Como ejemplo citó las sanciones más recientes que Estados Unidos le impuso a Rusia, las cuales podrían ir en detrimento de los intereses económicos de Alemania, además del rechazo por parte de Trump del acuerdo nuclear con Irán y el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Cada vez más alemanes consideran la relación de su país con Washington como un problema de política exterior de mayor alcance que las amenazas de Corea del Norte o Irán, según una encuesta que solicitó la Fundación Körber en octubre.

Aunque la llegada de más refugiados sigue siendo la mayor preocupación en materia de política exterior en Alemania, según el 26 por ciento de las 1005 personas encuestadas, el 19 por ciento identificó las relaciones con Estados Unidos como la principal causa de inquietud.

En mayo, la canciller Angela Merkel dejó muy claro que en Berlín cada vez están más convencidos de que Europa ya no puede contar con el apoyo de Washington.

“Parece que ya pasó la época en que podíamos depender por completo de otros”, comentó después de las polémicas reuniones de la cumbre de la OTAN en Bruselas y el Grupo de los Siete en Italia.

La canciller también instó a los alemanes a estar listos para “luchar por nuestro futuro por nuestra cuenta, por nuestro destino como europeos”.

En parte, esa lucha debe incluir un renovado compromiso con Europa, conforme a la visión del presidente francés Emmanuel Macron, para quien “una Europa más integrada” es el camino hacia la “verdadera soberanía”.

Las declaraciones de Sigmar Gabriel recalcaron cuán patente se va haciendo la división entre Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, también resaltaron el vacío de liderazgo que prevalece en este grupo de naciones occidentales que solían tener relaciones estrechas y una ideología similar, ahora que Estados Unidos parece desligarse cada vez más de ese papel.

Ante la retirada de Estados Unidos, nadie espera que Europa llene el vacío, dijo Sigmar Gabriel. También advirtió que, más bien, Rusia lo está asumiendo en el Medio Oriente y China, en África.

“El mundo cree que Europa es rica, pero débil”, explicó el funcionario y recordó a los alemanes que la prosperidad económica del país se debe a su participación y su ubicación geográfica en el corazón de Europa.

No obstante, Europa no podra avanzar hasta que Berlín logre poner orden en su política interna, ya que después de las elecciones generales celebradas el 24 de septiembre, Merkel ha tenido dificultades para conformar un nuevo gobierno.

Por primera vez desde la posguerra, las elecciones en Alemania determinaron que siete partidos de todo el espectro político conformaran el parlamento, que aumentó a 709 escaños.

Uno de ellos es el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, o AfD, que logró posicionarse como la tercera fuerza política gracias a que minó el apoyo de los grandes movimientos de centro y convenció a algunos ciudadanos que no habían votado en otras elecciones de ir a las urnas.

Puesto que ninguno de los partidos tradicionales está dispuesto a cooperar con el AfD, Merkel —cuyo partido perdió el siete por ciento de los votos, a pesar de conservar su posición como la principal fuerza política— ha tenido problemas para formar una coalición.

Ahora, su plan es volver a establecer una colaboración con los socialdemócratas, con quienes formó la coalición en los cuatro años anteriores. El problema es que ellos ya declararon que no formarían parte de otro gobierno de coalición.

 

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