Dolido y conmovido, no solo por mis connacionales, por mis paisanos chihuahuenses: Javier Corral

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Antes que nada me gustaría agradecer de manera sincera la invictación del alcalde Dee Margo, a este memorial en honor a las víctmas de la violencia y de la irracionalidad del crimen de odio. No podría denominarse de otra manera, acontecido el pasado 3 de agosto aquí, en El Paso, Texas.

Vengo particularmente dolido y conmovido, no solo por mis connacionales, por mis paisanos chihuahuenses que perdieron la vida, sino también por nuestros hermanos estadounidenses, que perdieron la vida a manos de una persona que cegada por el odio y su extremismo, decidió arrebatarle la vida a hombres y mujeres cuyo único error, no solo fue nacer en México o ser de origen latino, sino vivir o estar de visita en un país en el que un cierto sector ha recrudecido el discurso de intolerancia, que hoy por hoy mantiene a esta gran nación al vilo de un terrorismo interno.

Pero hoy más que nunca y en memoria de quienes fueron asesinados, debemos convocar a la reconciliación, al respeto a las diferencias, porque es justo la riqueza cultural lo que hace grande a las naciones.

Los enfrentamientos no surgen porque existan particularismos, no se deben a la diversidad, sino a su rechazo, en no reconocernos en el otro y peor aún, el segregarlo nos conduce a la barbarie y ya la historia se ha encargado de darnos múltiples ejemplos de ello.

Cuando hablamos de El Paso y de Juárez, hablamos de una comunidad binacional que entiende y que asume la diversidad y la pluralidad como algo natural, porque la vecindad y nuestros lazos fuertes de cooperación nos han hermanado, porque no solo compartimos negocios o industrias o compras en los Walmart, también compartimos cultura, música, gastronomía y patricularmente idiomas y familias.

Hoy a esta comunidad le digo que es necesario que el dolor y la consternación qye hoy sentimos por la pérdida de nuestros sere queridos, de nuestros connacionales, no se convierta en odio, que el desprecio por la vida de este atacante n permita que se anide en nuestros corazones la desconfianza entre nosotros, porque estaríamos perdiendo doblemente y le estaríamos dando un triunfo que no merece.

Resulta urgente abocarnos desde nuestras respectivas trincheras a la defensa de los derechos humanos, a exigir un alto a la narrativa racista y antiinmigrante que tanto daño ha causado a inocentes.

Nosotros tenemos claro que quien perpetró este crimen atroz y quien desde diversas tribunas se empeña en lanzar un discurso divisionista, no representa a los Estados Unidos, ni a la sociedad norteamericana, mucho menos a los vecinos de El Paso, Texas, mucho menos a los hermanos de El Paso, Texas, con quienes convivimos todos los días y con quienes compartimos vivencias y también territorio.

La comunidad de Juárez y El Paso es una comunidad, digo binacional, pero también fronteriza y también migrante, que siempre ha estado unida y el miedo no nos va a dividir, el miedo jamás podrá romper los lazos que nuestros antepasados han ido tejiendo.

Al contrario, este hecho le muestra al mundo dos rostros, el odio de nunos cuantos y el amor de muchos, el del egoismo y el de la compasión de todos. Mostramos que como una gran famila cuidamos de nosotros y en momentos de dolor nos abrazamos, nos tomaos de las manos y seguimos adelante con más ahinco.

Uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, de las mentes más preclaras en el acta de la Independencia y de la constitución de esta gran nación Tomás Jeferson, dijo: “la vida carece de valor sino produce satisfacciones, entre estas la másvaliosa es la sociedad racional que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud”.

Sigamos construyendo una sociedad racional, cuenten con el gobernador de Chihuahua y con el saludo del pueblo de Chihuahua, les extendemos nuestra mano amiga, para seguir recorriendo nuestra frontera siempre en paz, unidos y hermanados.