La semana pasada compré un libro; una novela, para ser exactos: Los tres mundos, de Santiago Posteguillo;[1] huelga decir que no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre, porque antes de ésa, entre otras muchas que leí durante el año, ya había comprado yo otras dos del mismo autor y con el mismo tema, la biografía novelada de Julio César: Roma soy yo[2] y Maldita Roma.[3]
Bueno, pues desde que me enteré que faltaba el último tomo de la serie, precisamente el que compré la semana pasada, ahí andaba yo rondando las librerías a la caza de esta obra y como si tuviera malilla, por aquí y por allá preguntaba: “¿ya llegó?”.
Por razones que no vienen al caso, fui a comprar un libro y, oh la lá, ahí estaba; bueno, no, no estaba, sino que pregunté si de pura casualidad… y el dependiente me respondió; de manera críptica, pero me respondió y mantuvimos este ilustrativo diálogo: “¿qué cree?”; “no, pos no sé, ¿qué?”; “que sí”; “que sí, ¿qué?”; “que me acaba de llegar”; “¿y luego?”; “no, pos ¿qué?”; “¿usté qué cree?”; lo bueno es que el idioma español es muy rico.
El asunto fue cuando fui a pagar porque me sentí asaltado: “¿cuánto?”; “setescientos sesentaiséis pesos con sesentaiséis centavos” —el lector perspicaz no podrá dejar de notar que se trata del “6666”, es decir, el número de la bestia (con un “6” más, o sea, rebestia)—; y ya con el libro en la mano (que me miraba con sus ojitos), ¿qué hacía yo?, no era cosa de dejarlo así nomás, desamparado; así que lo compré con dolor de mi corazón, del codo y del bolsillo y ahí mismo, me dije, como el cuervo de Poe: “¡Nunca más!”.
Yo jamás habría pensado que comprar libros fuera un asalto en despoblado; pero casi ochocientos pesos por una novela (un bestseller, para acabarla de amolar) es un crimen que, definitivamente, no pienso volver a repetir; no lo vale. Y no hay modo de que piense otra cosa.
Me dejé llevar porque la trilogía sobre Julio César es, más que una biografía novelada, una crónica del poder en estado puro: el ascenso del hombre que entendió antes que nadie que Roma ya no cabía en Roma. A lo largo de las dos primeras entregas, César aparece como un animal político a punto de saltar; en aprendizaje constante, rodeado de enemigos visibles e invisibles, atrapado entre la ambición personal y una república que se desmorona por dentro, la novela no es, o no es solamente, una saga de batallas —aunque las haya—, no; la novela aborda la inteligencia estratégica, las palabras empleadas como armas, las decisiones tomadas cuando todavía no existe consenso ni legitimidad. El lector asiste al nacimiento de un mito, pero también a la fabricación consciente de ese mito.
En Los tres mundos, la novela que me dejó tuerto, César ya no se está formando, está apostándolo todo al último envite; porque la conquista de las Galias no fue una campaña militar más, es el preludio de lo que está por venir —y que irremediablemente conducirá a Julio César a la muerte—, porque cada una de sus victorias es, al mismo tiempo, para el Senado, una provocación a Roma.
A Posteguillo lo he leído todo: desde la trilogía de Escipión —Africanus, Las legiones malditas y La traición de Roma— donde Roma aprende a sobrevivir frente a Cartago y derrota (¡oh, contradicción!) al invencible Aníbal; a la trilogía de Trajano —Los asesinos del emperador, Circo Máximo y La legión perdida— que narra la expansión y consolidación imperial; de la bilogía de Julia Domna —Yo, Julia yJulia retó a los dioses— donde el poder se sostiene desde la inteligencia femenina en un imperio en crisis, a los ensayos literarios donde reflexiona sobre libros y autores: La noche en que Frankenstein leyó El Quijote y La sangre de los libros.
Por eso no me pude resistir.
Pero ya no más; éste fue mi último libro.
Mi último libro en papel… porque ni modo que me quede sin leer; así que es hora de abrir ese Kindle que desde hace dos años me está esperando —y que pensaba estrenar cuando empezara mi viaje alrededor del mundo que, por lo visto, ya nunca voy a hacer—.
Adiós al papel, bienvenida tecnología. Nos vemos la semana que viene, ya le contaré cómo me fue con Los tres mundos.
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Luis Villegas Montes.
luvimo6608@gmail.com, luvimo6614@hotmail.com
[1] POSTEGUILLO, Santiago. “Los tres mundos”. B, México, 2025.
[2] POSTEGUILLO, Santiago. “Roma soy yo”. B, México, 2022.
[3] POSTEGUILLO, Santiago. “Maldita Roma”. B, México, 2023.
