California.- Los Lakers de Los Ángeles afrontan la próxima temporada con una nueva estructura tras la salida de LeBron James, mientras la franquicia apuesta por construir un equipo alrededor de Luka Doncic, Austin Reaves y el nuevo pívot Walker Kessler.
El gerente general Rob Pelinka agradeció públicamente a James por sus ocho temporadas con el equipo, en las que ganó el campeonato de 2020 y ayudó a devolver a los Lakers a una presencia constante en los playoffs. Pelinka describió la salida del astro como un proceso profesional y amistoso, y evitó profundizar en las circunstancias de la decisión.
Con James fuera, los Lakers han centrado su proyecto en Doncic, a quien Pelinka considera una pieza fundamental para el futuro de la franquicia. La principal incorporación del verano fue Kessler, adquirido de Utah y posteriormente firmado por cuatro años y 130 millones de dólares. El pívot de 2.18 metros llega para reforzar una defensa que, según el entrenador JJ Redick, ha tenido dificultades en las últimas temporadas.
Redick también prevé una rotación más amplia gracias a la mayor profundidad de la plantilla. Entre las nuevas incorporaciones están Collin Sexton, Quentin Grimes, Kevon Looney, Sandro Mamukelashvili, Ziaire Williams, Matisse Thybulle y el novato Cameron Carr.
Más allá de los cambios en la cancha, Pelinka señaló que la franquicia ha reforzado su estructura ejecutiva con más de 15 incorporaciones, especialmente en las áreas de ojeo y desarrollo de jugadores.
El objetivo declarado por los Lakers es construir un equipo más joven y estable alrededor de Doncic y Reaves, con la intención de que la plantilla pueda desarrollarse conjuntamente en lugar de someterse a constantes modificaciones como ocurrió durante los últimos años de la era James.
